INSEGURIDAD AERONÁUTICA

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MÁS INSEGURIDAD EN MORÓN.
AHORA SOBREVUELO DE AERONAVES EN ZONA URBANA.
CONTAMINACIÓN SONORA Y GASEOSA.
PELIGRO DE ACCIDENTES AÉREOS.
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Anualmente se vienen registrando varios accidentes aéreos protagonizados por avionetas en el Gran Bs. As. y resto del país.

Después de la caída de otra avioneta a metros de una vivienda en el conurbano bonaerense a fines de 2006, el vocero de la Fuerza Aérea Guillermo Lozada dijo a Clarín:

"Los vuelos de instrucción deben hacerse en zonas despobladas y no sobre complejos urbanos".


En Morón los "practicantes" dan una especie de "vuelta al perro" en círculo sobre una zona densamente poblada.
Salen de la Base Aérea hasta la Estación de Castelar y regresan para volver a dar la "vuelta" sobrevolando a baja altura sobre la población con avionetas que "suenan" como verdaderos "cascajos" a punto de estrellarse sobre alguna vivienda de la zona.

Zona de sobrevuelo


Avionetas sobrevolando a baja altura

muy cercanas a viviendas y árboles.

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Tras el cierre del Aeropuerto de Don Torcuato, 2º en importancia del país, para la construcción de un country privado, como es habitual, sin consulta popular, evaluación, planificación ni consideración por la gente, a los pobladores de Morón (vecinos largamente castigados en la SALUD Y CALIDAD DE VIDA por emprendimientos contaminantes), se le agregó el sobrevuelo constante de aeronaves a escaza altura de las viviendas en una zona densamente poblada, sumando contaminación e inseguridad ante la virtual caída de estas avionetas en viviendas de la zona. Hecho por otra parte comprobable en acontecimientos del pasado y los que vienen ocurriendo en algunos casos afortunados y en otros con numerosas víctimas que lamentar.

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Si bien las Ciudades de Morón y Castelar quedan en el oeste del Gran Bs.As., los decisores inconsultos con la gente deben dejar de pensar desde sus oficinas y/o despachos a la distancia como si estas Ciudades fueran el campo despoblado del pasado, donde hace 50 años la ex Base Aérea de Morón podía desarrollar plenamente su actividad. Muy por el contrario, hoy ambas localidades son altamente pobladas, con desarrollo edilicio en altura, aún en las cercanías de la ex VII Brigada Aérea, padecen gran contaminación ambiental incrementada desde la destrucción del ecosistema arbóreo añoso de 5700 mts2 arrasado que contribuía a la purificación del aire y la atenuación de los ruidos.


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En los últimos meses los vecinos han asistido a la comprobación de la nueva calamidad ambiental e inseguridad que les han impuesto en la zona, en vista que las aeronaves a modo de práctica se desplazan desde la mañana hasta altas horas de la noche a baja altura, rozando las copas de los árboles, emitiendo gases y ruidos molestos.
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Como resultado las aves emigran de los árboles, el aire se torna irrespirable, el ruido produce vibraciones e incomunicación dentro de las viviendas. Además de la incertidumbre que produce la sensación de oir motores de aeronaves "que fallan"sobre las viviendas.

NOTA PERIODÍSTICA
Una avioneta cayó en Morón: tres muertos

CON UN ALA DESTRUYO LA PARED DE UNA CASA, PERO ALLI NO HABIA NADIE

La máquina había despegado del aeropuerto de Don Torcuato y volaba hacia un aeroclub de Ezpeleta. Habría tenido fallas en un motor. Murieron el piloto y sus dos acompañantes.
Horacio Aizpeolea. DE LA REDACCION DE CLARIN.

Me caigo, me caigo, tengo un motor parado!". Según fuentes de la Fuerza Aérea, este desesperado aviso fue el último contacto que mantuvo el piloto con la base aérea de Morón, antes de que su avioneta se desplomara ayer por la tarde sobre un baldío, en medio de un barrio, a unos mil metros de ese aeropuerto. El Cessna 310 alcanzó a golpear con su ala izquierda sobre el costado de un pequeño chalé, para luego estrellarse en un baldío. Este terreno, se pudo ver, es el único espacio libre de una manzana toda cubierta de casas. El piloto y los otros dos ocupantes del avión murieron en el acto. La avioneta había despegado a las 15.28 del aeropuerto de Don Torcuato, según consta en los registros, con buenas condiciones meteorológicas. Iba tripulada por el piloto Leandro Salama, de 30 años, a quien acompañaban otros dos hombres, cuyas identidades no trascendieron. El destino era Ezpeleta, en el sur del Gran Buenos Aires. Se presume que el vuelo tenía como único objetivo el traslado de la nave al aeroclub de Ezpeleta."Yo estaba con mis tres hermanos allá", dice Lionel, y señala el altillo de su casa, ubicada en la calle Jarry 3071. El Cessna impactó contra el chalé de Jarry 3070, justo enfrente. En algún momento, menos de 30 metros separaron a esos chicos de la descontrolada avioneta."Yo creo que el avión tenía el motor apagado", cuenta Lionel. Luego juró haber visto "al piloto haciendo con los brazos así, como diciendo ''córranse'' de ahí".Decenas de vecinos corrieron al lugar del accidente. Solo pudieron llegar hasta Jarry y Madrid, a unos 50 metros, debido al cordón organizado por la Policía. Casi todos tenían algo para contar.Una señora que dijo llamarse Eva, balbuceante y con los ojos llenos de lágrimas, le recordó a Clarín el momento de la tragedia: "Yo vivo a la vuelta. Estaba en la cocina y escuché un ruido, como si las tejas se moviesen y luego una explosión, como si hubiese sido una garrafa. Rápido salí y vi el humo. Ahí me di cuenta de que era la casa de Yolanda. Corrí hasta allá y vi la avioneta en el baldío. Con otro chico nos metimos para tratar de ayudar. El avión empezó a incendiarse. Yo vi tres hombres adentro. Uno de ellos estaba todo quebrado, con los huesos al aire. Cuando lo sacamos del avión se murió". Eva dijo que en el intento de rescate se quemó "un poco" la mano derecha. Alberto Amicone, otro vecino, dio su propia versión de lo ocurrido: "El avión pasó a centímetros del techo de mi casa y después escuché una gran explosión". Se lo notaba nervioso. Levantó la voz: "Estamos hartos de que nos pasen aviones por la cabeza; esta tragedia tenía que pasar algún día. Diga que por suerte el avión no se estrelló contra una casa con gente".La llegada de un camión de los bomberos voluntarios de Morón impidió que la casa impactada por la avioneta se incendiara. Uno de los motores del Cessna quedó dentro de un dormitorio. La dueña del chalé, que vive sola en la casa, no estaba allí cuando cayó el avión. El comodoro Jorge Reta, vocero de la Fuerza Aérea, llegó al barrio San Juan, en Morón, momentos después del accidente."Ahora están haciendo la inspección los peritos de la Junta Investigadora de Aviación, por lo que sólo podemos manejar hipótesis respecto a la causa del accidente. Según parece, el piloto se comunicó con la base de Morón para dar su aviso de emergencia porque se había quedado sin uno de sus motores. Allí se cortó el contacto", dijo el comodoro.Reta también se mostró asombrado por el hecho de que el avión cayera "en el único espacio libre que hay en la manzana; la tragedia hubiese sido mayor si la nave caía de lleno sobre una casa", agregó.El último aviso del piloto ocurrió a las 15:49, veintiún minutos después de haber despegado. La nave estaba recorriendo lo que en la jerga aeronáutica se conoce como "corredor visual": esta ruta no es más que una "avenida aérea" que, en este caso, se inicia en Don Torcuato, y sobrevuela luego Morón, Florencio Varela, hasta llegar a Ezpeleta. Ese trayecto, que elude el espacio aéreo de la Capital Federal, dura unos 35 minutos aproximadamente.Según pudo saberse, el piloto Leandro Salama tenía su carnet de instructor de vuelo, aunque no desempeñaba esa tarea en el aeropuerto de Don Torcuato. El comodoro Reta explicó que un accidente aéreo puede obedecer a tres factores: falla técnica, falla humana o condiciones meteorológicas adversas. Este último fue descartado ayer en los informes preliminares.

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Continuaremos Informando...



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